Abogada de la Universidad Diego Portales y experta en derecho educacional con 20 años de experiencia, Carolina Maluenda llegó a Discrepemos para hablar sin filtros sobre violencia en los colegios, expulsiones, detectores de metales, profesores acusados y por qué los apoderados son hoy el mayor dolor de cabeza de cualquier rector.
Carolina Maluenda lleva 20 años asesorando colegios en Chile. Como abogada especializada en derecho educacional, ha visto de cerca lo que los medios muestran y lo que no: violaciones dentro de colegios, venta de droga, profesores amenazados, rectores golpeados y apoderados que demandan por casi cualquier cosa. Hoy asesora colegios particulares y subvencionados en convivencia escolar, expulsiones, protocolos y ley Karin.
Sobre la violencia escolar y los medios
“La violencia en los colegios no es algo de ahora. Llevo 20 años trabajando con colegios y siempre he visto lo que hoy se está mostrando. He visto violaciones adentro de colegios, venta de droga, niños que han apuñalado con cuchillo, niños que han ingresado con armas. Lo que cambió es el tema comunicacional. Ocurre algo a las 10 de la mañana y a las 10:05 lo sabe todo el colegio y los medios.”
“Las situaciones de alta violencia que vemos en las noticias ocurren en colegios insertos en espacios urbanos de alta violencia. Esto en general sucede poco en los barrios más seguros y mucho en los barrios inseguros. No se trata solamente del colegio.”
“Hace 10 años lo más recurrente que me tocaba ver era violencia de apoderados en contra de funcionarios del colegio. Tuve rectores golpeados, profesores amenazados, profesores a los que les rompieron los vidrios del auto. Siempre existió.”
Sobre los detectores de metales
“El detector de metales suena superinteresante, como wow, con esto vamos a estar muy bien, y no es así. Un estudiante que decide ingresar un arma al colegio no va a entrar con ella en la mochila porque hay un detector. Se va a ingeniar para ingresar el arma de otra forma. El día anterior va en la tarde por la pandereta, lo tira al lado de un árbol y al otro día lo recoge.”
“El colegio no es un aeropuerto. No es un lugar al que nadie tenga acceso por otro lugar que no sea la puerta. Los cabros arrancan y entran muchas veces a los colegios. Yo no conozco ningún colegio que sea un búnker.”
“¿Por qué la proponen? Suena intimidatorio. Como que si hay un detector nos va a dar nervios y no vamos a entrar con cuchillos. Pero de un universo de 15 alumnos, ¿quiénes entran con cuchillo? Tres. Y esos tres se van a ingeniar igual.”
Sobre el baño del colegio
“El baño es la zona de mayor riesgo en un colegio. Es un lugar ciego. Para mí el baño de los colegios era como el muro de Facebook en su momento — lleno de amenazas, de cosas. Hoy no puede haber un adulto vigilando adentro porque eso vulnera derechos de los niños. Entonces se generó un punto ciego donde ocurren bullying, agresiones sexuales, agresiones físicas.”
“Hay colegios inteligentes que han hecho ventanas en todo el baño excepto donde está el water, que ese está cerrado, pero todo lo demás abierto para que no ocurran estas cosas.”
Sobre los overoles blancos
“No entiendo las medidas y las formas en que se han manejado esas situaciones. Si me llaman y me dicen: acaban de entrar cuatro con overoles blancos y caras cubiertas poniendo bombas, llamen a Carabineros ahora. Tiene que ingresar Carabineros y sacarlos. Estamos en una zona delictual. No veo otras opciones. Por supuesto que los puedes expulsar. Son las faltas más graves que pueden existir en una comunidad escolar.”
Sobre las expulsiones y el debido proceso
“El 90% de los apoderados de estudiantes expulsados presentan un recurso de protección. Es una realidad nueva. Hace 10 años los colegios particulares eran los que menos cumplían con la normativa porque los apoderados no demandaban. Hoy es lo contrario.”
“Una expulsión para ser válida en Chile tiene que cumplir con un debido proceso legal. Si las entrevistas del proceso no las hace el rector, ya puedes declararlo nulo. Si no se cumplen los plazos, cae. Si no hay proporcionalidad entre la falta y la sanción, también cae. Y esto es frecuente.”
“Mi recomendación para los colegios es que el reglamento sea lo más simple posible. He visto reglamentos de 500 páginas maravillosos. Pero resulta que hay que llevarlos a cabo. Si tú defines 15 acciones en tu protocolo y legalmente solo te exigen 5, tienes que cumplir las 15. Si no, te multan porque tú lo definiste así. Menos es más.”
Sobre los profesores acusados
“Un profesor tiene consecuencias inmediatas en su relación laboral desde que hay una denuncia, desde que hay un indicio. La apertura de un protocolo no es una sentencia, es la forma de proceder de acuerdo a la ley. Pero el colegio tiene que entender que hay una persona que es inocente hasta que se pruebe lo contrario.”
“Me tocó un caso de un profesor que en una actividad de educación física le escribió en un papelito a un estudiante que tenía lindos ojos. Los papás consideraron que era un posible abuso sexual. Esa denuncia igual tiene que activar el protocolo de integridad sexual. Ese profesor queda suspendido de ese curso. Legalmente es lo que corresponde, aunque emocionalmente sea muy complejo.”
Sobre los apoderados
“Si alguien me dice que quiere poner un colegio y me pregunta qué va a ser lo más difícil, mi respuesta es: los apoderados. Lejos. Los niños están en proceso de aprendizaje, son más abiertos, más flexibles. El tema son los apoderados.”
“Muchos apoderados viven el proceso educativo como si su hijo fuera el único alumno que tiene que ser protegido. Si tengo un curso con 25 niños — algunos con TEA, otros con hiperactividad, depresión, desregulación — hay una mamá que no quiere que su hijo esté al lado del niño que habla mucho y dice garabatos. Y el profesor tiene que administrar todo eso al mismo tiempo.”
“He asesorado tres situaciones en que se informó una repitencia y el apoderado se puso violento. Uno pegó. No es fácil.”
Sobre las cámaras en los colegios
“Las recomiendo completamente. Tuve un caso de una profesora que le tiró las trenzas a una estudiante. Cuando tú entrevistas a esa funcionaria te dice que fue como una broma para llamar la atención. Cuando ves la cámara, te queda claro cómo fue. Te cuesta menos tomar una decisión tan grave como despedir a una persona.”
“Adentro de las salas no hay cámara, principalmente para cuidar a los profesores. Y el gremio se ha opuesto con justa razón. Pero en pasillos, patios y la entrada al baño, absolutamente sí.”

